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Laurence Sterne. (1713-1768). Un viaje sentimental a través de Francia e Italia.
El Harvard Classics Shelf of Fiction. 1917.
32. La peluca. París
W uando el barbero vino, él absolutamente refus'd tener nada que ver con mi peluca: 't estaba por encima o por debajo de su arte: no tenía nada que hacer, pero tomar un ready made de su propia recomendación. 1
-Pero me temo, amigo! dijo que, esta hebilla no se presentará.-Es posible que se sumerja, respondió él, en el océano, y se mantendrá.- 2
¡Qué gran escala lo es todo en en esta ciudad! pensé yo-La máxima extensión de las ideas de una peluca-maker inglés podría haber ido más allá de haber "dipp'd en un cubo de agua."-Lo que diferencia! 'T es como el tiempo a la eternidad. 3
Confieso que yo odio todos los conceptos fríos, como yo las ideas insignificantes que los engendran, y estoy impresionado por lo general con las grandes obras de la naturaleza, que por mi parte, si puedo evitarlo, yo nunca haría una comparación menos que una montaña por lo menos. Todo lo que se puede decir en contra de lo sublime francés en este caso de la misma, es esto: que la grandeza está más en la palabra, y menos en la cosa. Sin duda, el océano llena la mente con grandes ideas, pero Paris estar tan lejos de la costa, no era probable que debo correr publicar un centenar de kilómetros fuera de ella, para intentar el experimento.-El barbero de París significaba nada.- 4
El cubo de agua de pie, además del gran abismo, pero sin duda hace una triste figura en el habla, pero 't se dijo-tiene una ventaja-' t se encuentra en la habitación de al lado , y la verdad de la hebilla podrá ser juzgado en el mismo, sin más ni más, en un solo momento. 5
En la pura verdad, y sobre una revisión más sincera de la materia, la expresión francesa profesa más de lo que realiza. 6
Creo que puedo ver las marcas precisas y distintivas de personajes nacionales más en estos puntos característicos sin sentido, que en los asuntos más importantes del estado, donde los grandes hombres de todas las naciones de conversación y de tallo tan parecidos, que no iba a dar nueve peniques para elegir entre ellos. 7
Yo estaba siempre en conseguir debajo de las manos de mi peluquero, que ya era demasiado tarde de pensar de ir con mi carta a la señora R - aquella noche, pero cuando un hombre es, una vez vestida del todo puntos para salir, sus reflexiones vuelven a poco en cuenta, por lo que tomar el nombre del hotel de Modene, donde me alojé, me dirigí a otro sin ninguna determinación a dónde ir, voy a considerar de eso, dijo que, como yo caminar a lo largo. 8
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