II. Una breve descripción de Squire Allworthy. Libro I. Fielding, Henry. 1917. La historia de Tom Jones, un expósito. Vols. I & II. Harvard Classics estante de la ficción

Ficción> Harvard Classics> Henry Fielding> La historia de Tom Jones, vol. I> Libro I> Capítulo II

Henry Fielding. (1707-1754). La historia de Tom Jones.

El Harvard Classics Shelf of Fiction. 1917.



Libro I. Contiene la mayor cantidad de nacimiento del expósito que sea necesario o apropiado para familiarizar al lector con el comienzo de esta historia

II. Una breve descripción de Squire Allworthy, y una más amplia exposición de la señorita Bridget Allworthy, su hermana



En esa parte de la división occidental de este reino que se llama comúnmente Somersetshire, vivía últimamente, y tal vez aún vive, un señor que se llamaba Allworthy, y que bien podría ser llamado el favorito de la naturaleza y la fortuna, pues ambos parecen haber afirmado que debería bendiga y le enriquecerá más. En esta afirmación, la naturaleza puede parecer a algunos que han salido victoriosos, ya que le otorgó muchos regalos, mientras que la fortuna sólo tenía un regalo en su poder, pero en vertiendo esto, ella era tan abundante, que otros quizá piensen este único don que ha sido más que el equivalente a todas las diversas bendiciones que disfrutó de la naturaleza. Desde el primero de ellos, se deriva una persona agradable, una constitución sólida, una comprensión sólida y un corazón benevolente, por este último, que se decretó a la herencia de una de las fincas más grandes de la comarca. 1

Este caballero había en su juventud se casó con una mujer muy digna y bella, de la que había sido muy aficionado: Con ella tuvo tres hijos, todos los cuales murieron en la infancia. Él mismo había tenido la desgracia de enterrar a esta amada esposa sí misma, unos cinco años antes de la época en que esta historia chuses exponer. Esta pérdida, por grande, llevaba como un hombre de buen sentido y la constancia, sin embargo, debe ser CONFEST él solía hablar un poco caprichosamente sobre este punto, porque a veces se dice que se veía a sí mismo como siendo casado, y considera a su esposa como única de allí un poco antes que él, un viaje que debía sin duda, tarde o temprano, tomar después de ella, y que él no tenía la menor duda de la reunión de nuevo en un lugar donde nunca debería desprenderse de sus sentimientos para mas- que su sentido fue acusado por una parte de sus vecinos, su religión por un segundo, y su sinceridad en un tercio. 2

Él vivía ahora, en su mayor parte, se retiró en el país, con una hermana, por el que sentía un cariño muy tierno. Esta señora era ahora un poco más allá de la edad de treinta años, un AERA en la que, en opinión de los maliciosos, el título de solterona puede con No asumimos ninguna incorrección. Era de esa especie de mujeres a las que les felicito y no por buenas cualidades que la belleza, y que generalmente se llaman, por su mismo sexo, muy buena suerte de las mujeres-como un buen tipo de mujer, señora, como era de desear saber. En efecto, ella estaba tan lejos de lamentar la falta de belleza, que nunca mencionó que la perfección, si se le puede llamar una, sin desprecio, y, a menudo gracias a Dios que no era tan guapo como Miss Tal-a-uno, a quien tal vez la belleza había llevado a cometer errores que podría haber evitado lo contrario. Señorita Bridget Allworthy (por que era el nombre de esta señora) muy acertadamente concebido el encanto de persona en una mujer que no es mejor que las trampas para ella, así como para los demás, y sin embargo era tan discreto que en su conducta, que su prudencia era tanto en la protección como si tuviera todas las trampas para detener a la que alguna vez fueron puestos para toda su sexo. En efecto, he observado que, a pesar de que puede parecer incomprensible para el lector, que este protector de prudencia, al igual que las bandas entrenadas, siempre es más listo para ir de guardia donde hay el menor peligro. A menudo vilmente y desiertos cobardes esos parangones para quien los hombres están deseando, suspirando, muriendo, y la difusión de cada red en su poder, y asiste constantemente en los talones de esa orden superior de las mujeres para quienes el sexo opuesto tienen una más distante y horrible aspecto, ya quien (de la desesperación, supongo, de éxito) que nunca se aventuran a los ataques. 3

Lector, creo adecuado, antes de proceder más lejos juntos, dar a conocer a ti que me propongo hacer una digresión, a través de toda esta historia, tan a menudo como me veo ocasión, de la que yo mismo soy un mejor juez que cualquier crítico lamentable lo que sea, y aquí Tengo que desear todos esos críticos a la mente su propio negocio, y no inmiscuirse en los asuntos o las obras que hay maneras les conciernen, porque hasta que producen la autoridad que son los jueces constituidos, no voy a defender a su jurisdicción. 4

No hay comentarios:

Publicar un comentario