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Henry James. (1843-1916). El retrato de una dama.
El Harvard Classics Shelf of Fiction. 1917.
Críticas e Interpretaciones
IV. Por RA Scott,
A ND de nuevo, si se tiene un autor moderno de un tipo muy diferente, alguien como Henry James, cuya preocupación es que la vida del Estado, con el fin de lanzar de relieve los matices, vamos a observar que la mayor parte de su el trabajo se caracteriza por un tipo de cultivo intensivo, en contraposición a la extensa método que, por falta de forma, fue abusado en Dickens, y por medio de la obediencia a formar se aplicó satisfactoriamente por el poeta Swinburne en su mejor momento. Podemos decir con seguridad que cuando Swinburne estaba en su mejor momento, cuando fue "sí", su mundo era un mundo de energía rítmica, de la libertad impetuoso y la actividad sensorial que, traducido en poesía, se expresó a través de la símbolos del amor y la espuma del mar y la batalla, para ser fiel a la genialidad que fue central en sí mismo, se requiere ningún embarazo o sutil sugestión de la frase, no necesitaba más de la rima, el ritmo y onomatopeyas, y con esto le dio todo lo que tenía para dar el sentido de la energía recordado, el placer sensual de la actividad física, un mundo de sensaciones divinamente glorificado. Lectores maduros no lo buscan con frecuencia, ya que hay sólo unos pocos estados de ánimo que puede satisfacer. Un escritor como el señor Henry James se encuentra exactamente en el polo opuesto. Es el negocio propio de un hombre como Swinburne simplemente para afirmar la sensación, y podía hacerlo perfectamente. Es el negocio correcto del señor James, no afirmar sensación o ninguna experiencia, no podía hacerlo con sinceridad-, pero a la pregunta sensación, a cuestionar la emoción y el sentimiento, es el negocio adecuado para examinar la experiencia con la divertida, buscando la mirada de quien espera lo inesperado. Es su negocio para hacer experiencia interesante, no, como Swinburne, por multiplicación, sino más bien por la división por el método del microscopio, que revela en el ala de una mosca algunos finura insospechada de patrón y el brillo abigarrado de color. Él mismo le gusta la palabra "curiosidad", sino que define algo que es fundamental para su personalidad, lo que, puesto en actividad por el "impulso de representación" (que en su opinión es la que justificación de la artista), toma forma en los patrones intrincados y delicados tejidos del temperamento humano que son el objeto de su curiosidad.-De "La literatura como Fine Art", en "La Revista Inglés" (abril de 1913). 1
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