42. El Cautivo. París. Sterne, Laurence. 1917. Un viaje sentimental a través de Francia e Italia. Vol.. III, Parte 1. Harvard Classics estante de la ficción

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Laurence Sterne. (1713-1768). Un viaje sentimental a través de Francia e Italia.

El Harvard Classics Shelf of Fiction. 1917.



42. El Cautivo. París



L A BIRD en su jaula me perseguía en mi habitación, me senté cerca de mi mesa, y se inclina la cabeza en mi mano, comencé a entender a mí mismo las miserias de confinamiento. Yo estaba en un marco adecuado para ello, por lo que le di el libre desarrollo de mi imaginación. 1

Iba a comenzar con los millones de mis semejantes, que nacen de la herencia, pero no la esclavitud: pero encontrar, sin embargo que afectan a la imagen era, que no podía llevarlo a mi lado, y que la multitud de grupos tristes en que lo hizo, pero distraerme-2

-Tomé un solo prisionero, y que tiene primero lo encerró en el calabozo, que luego look'd en el crepúsculo de su puerta enrejada para tomar una foto. 3

Miré su cuerpo medio consumió con una larga expectativa y confinamiento, y sentí que tipo de enfermedad del corazón fue la que surge de la esperanza deferr'd. Al mirar más cerca lo vi pálido y febril: en treinta años la brisa occidental no había una vez fann'd su sangre-no había visto el sol, ni luna, en todo ese tiempo, ni tenía la voz de amigo o pariente respira a través de su entramado-sus hijos-4

-Pero aquí mi corazón empezó a sangrar y me vi obligado a seguir con otra parte de la imagen. 5

Estaba sentado en el suelo sobre un poco de paja, en el último rincón de su calabozo, que era alternativamente la silla y la cama: un pequeño calendario de los palillos se colocaron a la cabeza, notch'd todo los días tristes y las noches que había pass'd allí tenía uno de estos pequeños palos en la mano, y con un clavo oxidado que estaba empañamiento otro día de la miseria para añadir al montón. Como he oscurecido la poca luz que había, alzó la vista desesperada hacia la puerta, entonces se derriba-negó con la cabeza, y continuó con su trabajo de la aflicción. Oí sus cadenas en sus piernas, mientras se giraba su cuerpo para poner su palito en el paquete.-Dio un suspiro-I profunda vi el hierro entra en su alma-me eché a llorar-No podía soportar la imagen de la reclusión que mi imaginación había dibujado-I puesto en marcha desde mi silla, y llamando a La Fleur-I ordenarle que me denotan un remise, y tenerlo listo en la puerta del hotel a las nueve de la mañana. 6

-Voy a ir directamente, le dije, yo al señor duque de Choiseul. 7

La flor me habría puesto a la cama, pero no está dispuesto él debe ver nada sobre mi mejilla, que le costaría al hombre de bien un dolor de corazón-Le dije que iría a la cama por mí mismo-y le haga una oferta vaya a hacer lo mismo . 8

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